Está sonando "Niñas locas ..." de Pere Bardagí


"EL DESERTOR PROFESIONAL"
PERE BARDAGÍ
Memorias


Sloper sigue apostando por el humor, tras Stradivarius rex de Román Piña y Lucio de Julián Ruiz-Bravo. En esta ocasión, sin embargo, no ofrecemos una novela, sino las memorias del músico catalán Pere Bardagí. Si alguien rivaliza con el genio oficial de España, Ferrán Adriá, es este violinista y humorista peculiar, que nos ofrece el relato de sus divertidas andanzas y un más que sabroso legado: una visión del mundo de la música (y de la vida en definitiva) que ofrece al lector impagables momentos. Aparte de innumerables anécdotas debidas al delicioso humor absurdo de la familia Bardagí, su rica experiencia profesional y su envidiable sentido común hacen de “El desertor profesional” una necesaria apología de la libertad y la humildad. Y un modelo de sabiduría.
Pere Bardagí no aspira con este libro entrar en el Parnaso literario. No lo necesita, porque ya es un personaje de novela. Si tienen alguna duda, lean su vida.


“aún no sé cómo clasificar a este elemento: músico, escritor, caricaturista, humorista…”

“Le acompaña una larga tradición de cachondos universales, también paisanos: Santiago Rusiñol, Gómez de la Serna, Jardiel Poncela y tantos otros que supieron darle un matiz risueño a un siglo XX, tan acelerado como violento”
(Del prólogo de Miguel Dalmau)

 

FOTOGRAFÍAS DEL LIBRO

Portada del libro, de Óscar Grillo

El padre del autor con Ingrid Bergman

 

Un cómic de Bardagí, dibujante

Bardagí y sus extraños amigos

Los hermanos Bardagí tocando en
El Palau de la Música de Barcelona

Retrato de Pere Bardagí

 

 

 

 

 

 

 

 

Una entrevista en RNE 3 inenarrable (pincha aquí) Es pura miel.


EXTRACTOS DEL LIBRO


SOBRE MÚSICA


“A mí Los Beatles me entraron directos al subconsciente. Si no existiera Strawberry Fields Forever me vería obligado a componerla yo mismo.

“Pero lo que me llamó la atención fue el violín eléctrico del francés Jean-Luc Ponty. Si el violín se podía tocar así, a mí me interesaba.

“todavía no sé si soy violinista o tan solo finjo serlo.

“Pienso que el día que ilegalicen la música llegará una edad de oro para este arte.

“lo que encontraba en un género no lo encontraba en otro, o al revés: lo que me gustaba de Deep Purple también existía en un cuarteto de cuerda de Bartók.

“Si dentro de dos siglos alguien hace un reportaje sobre el siglo XX no creo que utilice obras de Ligeti o de Anton Webern como música de fondo, a no ser que sea para ilustrar alguna escena escabrosa del holocausto nazi.

“Los que intentan vender las óperas clásicas disfrazándolas de modernas están incurriendo en la misma estupidez en la que caería un conservador de museo que pintase "piercings" a La Gioconda para hacerla más asequible a la juventud.

“¡Y vestir con frac! ¡Qué atavismo!

SOBRE EL TRABAJO

“Mucha gente dice "yo toco esto porque es muy interesante", "yo solamente toco música buena", pero lo que nadie cuenta es la verdad: "Toco lo que puedo y lo que me dejan porque trabajo de eso".

“Si eres músico, pero también escribes, eres dibujante pero también eres humorista, hacienda no sabe qué hacer contigo.

“No nos engañemos: Bach no escribía sus cantatas para pasar a la posteridad sino para dar de comer a su familia.

“tengo colgado otro cartel bien visible con la frase: “Recuerda: eres un mediocre”

“Una vez mi admirado Stevie Wonder vino a tocar a Barcelona y a Madrid y me llamaron para que formara una orquesta de cuerdas para tocar con él en ambos conciertos. Como Stevie Wonder me gusta mucho (lo considero un genio) no quise hacerlo.

“Sólo los jóvenes hacen carrera, pero no porque sean más aptos sino porque son más tontos, más fáciles de engañar con tentadoras promesas de fama y de prestigio.

SOBRE RELIGIÓN

“Si después de un tsunami como el de Phuket hay alguien que sigue creyendo en Dios es que no tenemos remedio.

“Mi abuela, la de misa diaria, creía que Dios había creado a Eva de una costilla de Adán y también era muy feliz. Yo prefiero morir cabreado pero enterarme un poco de la película.

SOBRE LA VIDA

“Nada sirve para nada importante. Cantar villancicos apretujado en una cabina telefónica sirve al menos para que yo lo pase bien. Y esto, a mí, me importa.

“Mi vida siempre ha consistido en apasionarme por cosas que no me darán de comer.